La descomposición del sulfuro de hidrógeno, por medio del proceso fotosintético mediante éstas bacterias, culmina el proceso de biorremediación, al mismo tiempo que enriquece las aguas y facilita la nutrición de las células con elementos resultantes como el azufre. Desde hace muchos siglos se vienen usando los manantiales ricos en azufre para bañarse, al conferir este elemento propiedades activas en el piel o dolores óseos y musculares.