La presencia de bacterias y microorganismos fotosintéticos es clave para la eliminación de dióxido de carbono, liberado previamente en la alimentación celular, así como para la composición de moléculas de oxígeno y otras moléculas complejas en forma de azúcares que pueden ser empleados por los seres vivos del ecosistema para alimentarse y crecer de forma natural, favoreciendo así la recuperación y crecimiento vegetal